Las corrientes neoliberales basadas en las ideas de Milton Friedman, con el libre tránsito de capitales, mercancías regulación monetaria, aumentar impuestos al consumo. Tuvieron su máximo rompimiento con la crisis financiera de años recientes una frase que sintetiza esa situación es planteada por Domènec Ruiz Devesa. “La crisis crediticia actual tiene su origen inmediato en la ingeniería financiera, que ha operado libremente gracias a fallos regulatorios –propiciados por las desregulaciones de los mercados financieros de los años ochenta y noventa– y a defectos en las supervisiones bancarias”.
En realidad mucho que ver con los mercados especula torios y con las inversiones sin rostro.
Todos estos resquicios permiten a quién tenga los recursos físicos y financieros movilizarlos más rápido que cualquier estado.
Sin querer Calderón ha puesto el dedo en la llaga al impulsar la “guerra contra el crimen organizado”.
La desregulación de la economía y el control monetario ha permitido que “el crimen” se enmascare de libertad de empresa. Incluso que se corporativice. Sin duda lo prohibido vende.
En los últimos años se ha reabierto las discusiones sobre la legalización, tachadas incluso de ingenuas. ¿Pero?. Si no se puede legalizar entonces ¿Cómo combatir sin un combate frente a frente que ya ha generado decenas de miles de muertos? (Hablar de miles quita la tragedia individual)
Lo más lógico sería reglamentar y regular a la iniciativa privada y no a los pequeños comercios sino a los grandes “holdings” mexicanos. Y es que los oligo y monopolios del país tocan todos los aspectos de la economía. ¿Cómo es posible que esas grandes empresas no hagan vértice con los otros grandes capitales que representan los cárteles?.
En el sistema “democrático” actual, tal como lo conocemos ¿Puede existir algún gobierno sin “capitales legítimos” apoyando las opciones (que los sistemas han encasillado a dos o tres sin representación popular real)?.
Yo creo que es momento de frenar éste absurdo experimento de “Ingeniería social” y “Extirpación” del crimen.
En alguna declaración de Calderón dijo que era como un “doctor” al que se le achaca la enfermedad. Lamentablemente este “doctor”, del seguro social mexicano, mal pagado, sin recursos y una educación deficiente quiso jugar al “Doctor House” y ahora el paciente tiene convulsiones agujeros en el cerebro y orina por donde no debe.
Más bien pienso que es momento en esta “lucha contra el crimen” de escuchar lo que alguna vez dijo el presidente Harding de E.U.A. ; el país “necesita no heroísmo sino curación, no panaceas sino normalidad, no revoluciones sino restructuración, no cirugía sino serenidad”
En realidad mucho que ver con los mercados especula torios y con las inversiones sin rostro.
Todos estos resquicios permiten a quién tenga los recursos físicos y financieros movilizarlos más rápido que cualquier estado.
Sin querer Calderón ha puesto el dedo en la llaga al impulsar la “guerra contra el crimen organizado”.
La desregulación de la economía y el control monetario ha permitido que “el crimen” se enmascare de libertad de empresa. Incluso que se corporativice. Sin duda lo prohibido vende.
En los últimos años se ha reabierto las discusiones sobre la legalización, tachadas incluso de ingenuas. ¿Pero?. Si no se puede legalizar entonces ¿Cómo combatir sin un combate frente a frente que ya ha generado decenas de miles de muertos? (Hablar de miles quita la tragedia individual)
Lo más lógico sería reglamentar y regular a la iniciativa privada y no a los pequeños comercios sino a los grandes “holdings” mexicanos. Y es que los oligo y monopolios del país tocan todos los aspectos de la economía. ¿Cómo es posible que esas grandes empresas no hagan vértice con los otros grandes capitales que representan los cárteles?.
En el sistema “democrático” actual, tal como lo conocemos ¿Puede existir algún gobierno sin “capitales legítimos” apoyando las opciones (que los sistemas han encasillado a dos o tres sin representación popular real)?.
Yo creo que es momento de frenar éste absurdo experimento de “Ingeniería social” y “Extirpación” del crimen.
En alguna declaración de Calderón dijo que era como un “doctor” al que se le achaca la enfermedad. Lamentablemente este “doctor”, del seguro social mexicano, mal pagado, sin recursos y una educación deficiente quiso jugar al “Doctor House” y ahora el paciente tiene convulsiones agujeros en el cerebro y orina por donde no debe.
Más bien pienso que es momento en esta “lucha contra el crimen” de escuchar lo que alguna vez dijo el presidente Harding de E.U.A. ; el país “necesita no heroísmo sino curación, no panaceas sino normalidad, no revoluciones sino restructuración, no cirugía sino serenidad”


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