Ayer quise ver un programa en el que se entrevistaba a dos corresponsales que cubrieron la noticia del terremoto de Haití. El cual no pude ver porque se recorrió media hora y tenía que trabajar por la mañana. El conductor puso la pregunta principal del programa en Twitter ¿Cuál es la tarea de un corresponsal?. En contestación puse una frase como “ser sistema informativo sin formas de colonialismo, sin tendenciosa interpretación de noticias librándose del yo y ser ojos de todos los demás” (Claro con la necesaria amputación de letras para que cupiera la idea en el twitt)
Será porque no ví el programa que me quedo rondando en la cabeza la pregunta.La lleve a la generación lógica ¿Cuál es la tarea de un comunicador?. ¿Realmente alguien se puede librar del yo y ser ojos de los demás, como una especie de carro de Hera?.Lo dudo.
Una persona ni cambia ni puede renunciar a su naturaleza. Y es que informar de cierta manera también es la lucha por la historia. Las noticias construyen la realidad percibida, ganar a un oyente en la descripción de un hecho es ganar un espacio en una mente.
Por eso es que los espacios noticiosos han ganado tanto en las ondas electromagnéticas que rodean, la cárcel de nuestro tiempo. Y es que deben de existir gente de todas las corrientes porque una idea/realidad no puede subsistir sin su contrario. Por dialéctica básica, por aprendizaje doloroso.
Y es que, estos pensamientos rondan recriminándome. Una de las experiencias más dolorosas como televidente, o navegante de internet, en los últimos años ha sido ver el rescate del presidente de Ecuador Rafael Correa. La transmisión en vivo de la entrada del ejército al hospital donde estaba cautivo. Entre balazos y gritos. Mientras mi ignorancia me hacia buscar la información concerniente, a Rafael Correa
Me percate de la tendencia de izquierda, el desprecio por las políticas neoliberales (el cual comparto) y sus logros económicos y al mismo tiempo de como lucha /reprime a su oposición. En medio de esta documentación apareció un revuelo en twitter contra el escritor Pablo Hiriart quién estaba diciendo cosas como “¿No que golpe de estado en Ecuador? No piden la caída del gobierno, sino juguetes de navidad, salarios... Fue una manifestación mal manejada”. En el momento lo sentí como cubetada de agua helada. Acababa de ver un hombre ser balaceado cayendo muerto en la televisión. Había ahí una tragedia humana y al mismo tiempo una interpretación de la realidad. Mientras un presidente de izquierdas era mantenido secuestrado. ¿Se equivocaba?. No. Yo lo confundí y muchos más, con un golpe de estado. ¿ Tenía derecho a decir lo que decía? Si, claro que sí. Lo que molesta es que al ver caer un muerto, despolitizas al caído y te sale la humanidad.
No importa las razones que dan derecho a matar cantaba Mecano hace unos años.
Después Hiriart remató su twitter “Querían derrocar al Presidente de México y ahora están histéricos por una sublevación de policías, mal manejada, en Ecuador. Hipócritas”. Yo siempre he pensado que el actual gobierno en México es criminal, asesino, corrupto y sin embargo no estaba de acuerdo en que, se tuviera secuestrado a un presidente representante de la izquierda sudamericana.
¿Estoy seguro que es un buen hombre?, ¿Qué es honrado?, por supuesto que no. Pero creo, que su posición es más democrática que la de Calderón en México. En Chile Pinochet mato la democracia por décadas, en Sudamérica los milicos, hicieron lo propio. Es lógica un poco de histeria. Eso me daba derecho a insultar a Hiriart. !Claro que no¡.
Me gano la indignación y conteste el Twitter con un “Estupidez sobre hipocresía” luego un Retwitt que decía “Hiriart ¿dos dedos de frente? Cuántos doctorados tienes? Disimula tu campaña pro derecha”.
Hoy día 2 de Octubre me doy cuenta que una muerte tiene más de una tragedia, una matanza miles o tal vez millones. Símbolos y hombres siempre van unidos. A veces viajamos en los símbolos, a veces viajamos en la humanidad. Pero una muerte siempre es tragedia.
Hoy me alegro que se haya rescatado a Rafael Correa, ¿por qué?, bueno porque ahora no será un mártir, sus aciertos y errores serán pagados, no perdonados ni olvidados. Y pese a que mi retwitt o mi recriminación fue uno de cientos que recibió Hiriart ese día. Creo que él tenía derecho a decir lo que decía, tenía razón no fue un golpe de estado. El presidente nunca dejo de ejercer funciones. Sin embargo no comparto sus ideas y espero, la próxima vez que la suerte me ponga ante una tragedia, poder poner al humano frente al símbolo. Y a la mayoría frente a mis creencias. Creo que por eso tengo que agradecer al Señor Hiriart.
Será porque no ví el programa que me quedo rondando en la cabeza la pregunta.La lleve a la generación lógica ¿Cuál es la tarea de un comunicador?. ¿Realmente alguien se puede librar del yo y ser ojos de los demás, como una especie de carro de Hera?.Lo dudo.
Una persona ni cambia ni puede renunciar a su naturaleza. Y es que informar de cierta manera también es la lucha por la historia. Las noticias construyen la realidad percibida, ganar a un oyente en la descripción de un hecho es ganar un espacio en una mente.
Por eso es que los espacios noticiosos han ganado tanto en las ondas electromagnéticas que rodean, la cárcel de nuestro tiempo. Y es que deben de existir gente de todas las corrientes porque una idea/realidad no puede subsistir sin su contrario. Por dialéctica básica, por aprendizaje doloroso.
Y es que, estos pensamientos rondan recriminándome. Una de las experiencias más dolorosas como televidente, o navegante de internet, en los últimos años ha sido ver el rescate del presidente de Ecuador Rafael Correa. La transmisión en vivo de la entrada del ejército al hospital donde estaba cautivo. Entre balazos y gritos. Mientras mi ignorancia me hacia buscar la información concerniente, a Rafael Correa
Me percate de la tendencia de izquierda, el desprecio por las políticas neoliberales (el cual comparto) y sus logros económicos y al mismo tiempo de como lucha /reprime a su oposición. En medio de esta documentación apareció un revuelo en twitter contra el escritor Pablo Hiriart quién estaba diciendo cosas como “¿No que golpe de estado en Ecuador? No piden la caída del gobierno, sino juguetes de navidad, salarios... Fue una manifestación mal manejada”. En el momento lo sentí como cubetada de agua helada. Acababa de ver un hombre ser balaceado cayendo muerto en la televisión. Había ahí una tragedia humana y al mismo tiempo una interpretación de la realidad. Mientras un presidente de izquierdas era mantenido secuestrado. ¿Se equivocaba?. No. Yo lo confundí y muchos más, con un golpe de estado. ¿ Tenía derecho a decir lo que decía? Si, claro que sí. Lo que molesta es que al ver caer un muerto, despolitizas al caído y te sale la humanidad.
No importa las razones que dan derecho a matar cantaba Mecano hace unos años.
Después Hiriart remató su twitter “Querían derrocar al Presidente de México y ahora están histéricos por una sublevación de policías, mal manejada, en Ecuador. Hipócritas”. Yo siempre he pensado que el actual gobierno en México es criminal, asesino, corrupto y sin embargo no estaba de acuerdo en que, se tuviera secuestrado a un presidente representante de la izquierda sudamericana.
¿Estoy seguro que es un buen hombre?, ¿Qué es honrado?, por supuesto que no. Pero creo, que su posición es más democrática que la de Calderón en México. En Chile Pinochet mato la democracia por décadas, en Sudamérica los milicos, hicieron lo propio. Es lógica un poco de histeria. Eso me daba derecho a insultar a Hiriart. !Claro que no¡.
Me gano la indignación y conteste el Twitter con un “Estupidez sobre hipocresía” luego un Retwitt que decía “Hiriart ¿dos dedos de frente? Cuántos doctorados tienes? Disimula tu campaña pro derecha”.
Hoy día 2 de Octubre me doy cuenta que una muerte tiene más de una tragedia, una matanza miles o tal vez millones. Símbolos y hombres siempre van unidos. A veces viajamos en los símbolos, a veces viajamos en la humanidad. Pero una muerte siempre es tragedia.
Hoy me alegro que se haya rescatado a Rafael Correa, ¿por qué?, bueno porque ahora no será un mártir, sus aciertos y errores serán pagados, no perdonados ni olvidados. Y pese a que mi retwitt o mi recriminación fue uno de cientos que recibió Hiriart ese día. Creo que él tenía derecho a decir lo que decía, tenía razón no fue un golpe de estado. El presidente nunca dejo de ejercer funciones. Sin embargo no comparto sus ideas y espero, la próxima vez que la suerte me ponga ante una tragedia, poder poner al humano frente al símbolo. Y a la mayoría frente a mis creencias. Creo que por eso tengo que agradecer al Señor Hiriart.


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